jueves, 27 de mayo de 2010

Inés París: “Cuanto más poderosa es la industria cinematográfica, más excluyente es con la mujer”

--“Las obras que han llegado a concurso firmadas por mujeres son excepcionales”


--“ Este festival, sirve para que exista un reconocimiento mutuo porque son más las cosas que nos unen como hermanos que las que nos diferencian”


-- “Lo que me ha sorprendido del cine africano es justamente que no existen realmente grandes diferencias entre nuestras formas de contar historias. Porque tampoco se puede hablar de África como un elemento único, los directores retratan su realidad, que puede ser tan diversa como lo son sus países”

Tarifa, 27 de mayo de 2010 |16:32 | Cultura |Texto: Rut Mingorance. Fotos: Eduardo Giménez.

Inés París preside el jurado del Festival de Cine Africano de Tarifa, que mañana dará a conocer el palmarés de la séptima edición. La cineasta madrileña lleva días y horas viendo cine en Tarifa y aún le queda una larga jornada por delante, pero se entrega relajada a esta entrevista mientras el té que se ha pedido queda frío sobre la mesa. Directora y guionista de cine y televisión, sus tres largometrajes tienen tono de comedia, pero dice que no quiere encasillarse. Quizás por eso aceptó dirigir el documental Ellas son… África. Preside la Asociación de Mujeres Cineastas y de los Medios Audiovisuales y es profesora en la Escuela de Cine de Madrid.

Hace unos meses estuvo usted rodando en Bamako, la capital de Malí, el cortometraje “La Radio de Batuma”, ¿Cómo fue la experiencia en ese rodaje, crees que te ha servido para el reto de ser jurado en este festival?

Este cortometraje se rodó para el proyecto Ellas son África, del que además era la responsable. En el proyecto cuatro mujeres cineastas realizan un cortometraje de ficción en distintos países de África partiendo de una temática concreta que intenta ver la realidad de la mujer africana. Era la primera vez que me enfrentaba a un proyecto con una clara dimensión social, todos los trabajos que había abordado con anterioridad eran comedias. El proyecto tenía una vocación directa de cambio de conciencias a través del cine y esta experiencia me encantó. Pude experimentar más allá del planteamiento teórico cómo puede dar el cine visibilidad a quién no lo tiene. Yo no conocía el África subsahariana, ni tan siquiera como turista, y tenía mis prejuicios, iba con la idea preconcebida de que me iba a encontrar un gran choque cultural, pero la realidad me sorprendió, eran muchas más las cosas que nos hermanaban que las que nos hacían diferentes. Por ejemplo, con el equipo de rodaje que era local no hubo ningún problema de comunicación y si hubo en algún momento algún mal entendido fue por mis propios prejuicios. Esta experiencia me sirvió para contextualizar de alguna forma lo que ahora puedo ver en las películas y como realmente lo he vivido, lo conozco, soy capaz de entenderlo.

¿Podemos hablar una cinematografía africana, de un elemento distintivo y aglutinador que caracteriza a todo el cine que se hace en África?

Si esa pregunta me la hubieran hecho hace poco quizás hubiera respondido de otra manera, pensaba en el cine africano como un cine con un ritmo lento, muy naif, porque conocía muy poco el cine que se está haciendo en África. Y lo que me ha sorprendido del cine africano es justamente que no existen realmente grandes diferencias entre nuestras formas de contar historias. Porque tampoco se puede hablar de África como un elemento único, los directores retratan su realidad, que puede ser tan diversa como lo son los países de África. De todas formas el jurado está compuesto por dos cineastas españolas y tres cineastas africanos que nos echan una mano en cuestiones históricas, existe muy buena comunicación entre todos los miembros del jurado.

De trece largometrajes a concurso sólo dos de ellos son realizados por mujeres, como presidenta de la asociación de mujeres cineastas, CIMA. Conoces de primera mano cuáles son las barreras a los que se tienen que enfrentar las cineastas españolas para sacar adelante sus proyectos. ¿Crees que las directoras en África tienen que superar retos parecidos?

El patriarcado es un problema universal, la idea de que el sexo sea lo que determine a qué tipo de profesión te puedes dedicar está muy interiorizado en todas las sociedades. Y es paradójico que cuanto más poderosa es la industria cinematográfica, más excluyente es con la mujer. Es mucho más fácil sacar adelante un proyecto fruto del empeño personal, que si está el poder y la industria de por medio. En toda la historia del cine las películas de las Majors no han sido dirigidas por mujeres. Y con las cinematografías africanas pasa lo mismo. Sin embargo las obras que han llegado a concurso firmadas por mujeres son excepcionales, las mujeres en general parece que tenemos la necesidad de demostrar que somos muy buenas para poder llegar.

¿Qué tal tu experiencia como jurado en este festival?

Sorprendida, estoy muy sorprendida por lo fácil que ha sido la comunicación. He descubierto que los cineastas somos una gran familia que compartimos el mismo leguaje. Hemos visto la posibilidad de hacer proyectos conjuntos, somos un único mundo, no existe un tercer mundo, lo que existe es que una parte del mundo ha explotado para beneficio propio a otra parte del mundo. Hay que implicarse y no sólo económicamente, en la cultura aún queda mucho por hacer. Estos encuentros, este festival, sirve para que exista un reconocimiento mutuo porque son más las cosas que nos unen como hermanos que las que nos diferencian. Es una gran idea celebrar jornadas para crear proyectos de coproducción y cooperación. Un ejemplo lo tenemos con la película Sudáfrica, que ha tenido un amplio respaldo. Aunque está hecha desde la mirada de Occidente se nota la cooperación con África. Cuando empiezas a hacer cine piensas que vas a contar grandes historias, que suceden en cualquier parte del mundo, pero al final el sistema de producción te encierra y acabas sólo pensando historias que cumplan con las exigencias del sistema. Estos encuentros sirven como revulsivos y despiertan en uno las ganas de hacer grandes cosas.

¿Qué proyectos tienes ahora entre manos? ¿Veremos pronto en el cine una película de Inés París?

A corto plazo estamos en un proyecto para televisión española, dirijo un programa de reportajes que retrata a mujeres que tienen profesiones consideradas “masculinas”. Creemos que si mostramos estas realidades de igualdad podemos convertirlas en oportunidades. Normalmente las mujeres estamos condicionadas por nuestra educación y por la sociedad en la que vivimos, a priori buscamos profesiones que encuadren con el esquema mental que tenemos de a lo que se tienen que dedicar las mujeres. El hecho de mostrar mujeres que desarrollan trabajos que se salen de la norma puede ayudar a abrir el campo de posibilidades. También tengo entre manos dos proyectos cinematográficos: estoy escribiendo un guión para una comedia, que es un género en el que me encuentro muy cómoda pese a que empiezan a encasillarme. Y la dirección de un guión escrito por otra persona y éste no es comedia.

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