sábado, 3 de mayo de 2014

HOMBRES FELICES “IN AETÉRNUM”

Málaga (Andalucía), 3 de mayo de 2014 / Cartas al Director / Pepita Taboada Jaén

Sr. Director:

Siempre he considerado que las personas más felices, los “tíos” más listos, los hombres y mujeres que descubrieron el Amor (con mayúscula), los que supieron olvidarse de sí mismos en favor de los demás… ¡son los santos! Comprendieron la brevedad de la vida terrena y supieron exprimirla hasta la última gota para hacerla rendir, eligiendo el sendero estrecho que conduce a la vida eterna. ¡Listos, muy listos!

Hemos podido asistir o contemplar a través de la televisión, las canonizaciones de dos grandes Papas: Juan XXIII y Juan Pablo II, figuras gigantescas del reciente siglo pasado.

Dos hombres heroicos que supieron ser fieles a la llamada de Dios con gran generosidad y sacrificio, viviendo el día a día –como los demás hombres- pero sin levantar la mano del arado ni por cansancio, ni por pereza, ni por presiones.

¡Y les valió la pena! Ahora en el cielo siguen existiendo libres de toda angustia, cansancio o dolor… con un Amor que sacia sin saciar… viviendo la realidad de las palabras de San Pablo: “Ni ojo vio, ni oído oyó, ni pasó al hombre por pensamiento cuales cosas tiene Dios preparadas para aquellos que le aman.” (1Cor, 2,9)

Además en la tierra son recordados, invocados, admirados y continúan haciendo el bien… Es el triunfo de su fe en Dios que sabe premiar “a los que le aman” con una eternidad feliz. Y ¿qué es la eternidad? Pues un: “para siempre, para siempre, para siempre…”

Podríamos aprender la lección y ponernos en guardia, para evitar ser de los fracasados que tendrán una eternidad desgraciada, vivirán sí, pero terriblemente solos, sin amor, sin paz; no quisieron aprovechar la vida terrena para hacer el bien y estarán lamentándolo para siempre, para siempre, para siempre…

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