viernes, 24 de agosto de 2012

Volver a los lugares afectados por los incendios forestales



Una propuesta solidaria para el buen turista

Costa Brava, el interior de Valencia y La Gomera, los más perjudicados


Madrid (España), 24 de agosto de 2012 / Viajes - Transportes / 
ENRIQUE SANCHO

El verano de 2012 ha sido especialmente dramático en lo que a incendios forestales se refiere. Las más de 140.000 hectáreas quemadas triplican los datos del año pasado y convierten los datos de este año en los peores de la última década. El calor, la sequía, la acumulación de biomasa y, sobre todo, la imprudencia o la mal fe de algunos (el 95% de los incendios son causados por el hombre) han sido las principales causas de un verano nefasto de incendios en España. Se ha acusado a las distintas administraciones de haber hecho recortes en los sistemas de prevención y extinción, sin embargo, el Ministerio de Medio Ambiente ha informado de que este año se ha aumentado la inversión un 3,56%, llegando a 74,32 millones de euros.

Aunque las llamas han atacado a muchos lugares de la península y las islas, la Costa Brava, sobre todo el Alto Ampurdán, La Comunidad Valencia, en Corte de Pallás y Andilla (Valencia) y la isla de la Gomera en Canarias han sido los lugares más afectados. Además del lamentable coste de vidas humanas, del daño ecológico, de la pérdida de grandes masas forestales y los destrozos en reservas y parques naturales, los incendios hacen huir al turismo, caer las reservas hoteleras y, con frecuencia, el efecto dura mucho tiempo.

Sin embargo, el turista responsable debe mostrar en estas ocasiones su cara más solidaria y lo razonable sería apoyar con su presencia a estas zonas y las vecinas que siguen mostrando muchos atractivos. En las siguientes líneas mostramos algunos de ellos. Es hora de ayudar y animar a los más perjudicados, de invertir, poco o mucho, en estos espacios llenos de belleza para que recuperen pronto su anterior esplendor.

El Alto Ampurdán y la Costa Brava


Mar y montaña, sol y cultura, gastronomía e historia... la Costa Brava (tel.: 972 20 84 07 www.costabrava.org/), bien podía haber sido llamada Costa Privilegiada. La naturaleza, el clima y su historia parecen querer competir en la creación de un entorno de extraña atracción, pero que cautiva sobre el azul, verde y marino de las aguas el contrapunto frondoso de la vegetación. Justo hasta el borde del mar, suspendida en ocasiones sobre abruptos acantilados, en otras en la misma proximidad de las playas, pinta de verde la arena dorada y fina que se compara con los ocres de la tierra, al interior, y junto al protagonismo del paisaje.

Pueblos marineros de paredes blancas, un mar de aguas transparentes, paraísos submarinos y parques naturales con parajes salvajes de un verde penetrante, frente a pequeñas calas encajonadas entre piedras y localidades turísticas como Lloret de Mar, Cadaqués y Roses. Una tierra de mar, luz, tramontana y pescadores. Historia y arte en forma de yacimientos arqueológicos, monasterios, iglesias, puentes, conjuntos monumentales, fiestas y celebraciones centenarias que dotan de una personalidad propia a este enclave, de más de 200 kilómetros de extensión, situado al norte de Cataluña, en la provincia de Girona.

Gracias a su excelente clima, este punto del litoral catalán es uno de los destinos más demandados por turistas de todo el mundo desde hace décadas, y disfruta de una inmensa actividad cultural durante todo el año. Los conciertos, festivales y las celebraciones populares llenan los pueblos de música, colorido y alegría. La herencia artística y cultural de la Costa Brava también se pone de relieve en su inmenso patrimonio histórico-artístico de un valor incalculable, que impresiona por su variedad. Poco a poco, sin prisas, y disfrutando de un paisaje de excepción, se pueden recorrer sus pueblos y admirar sus templos y monasterios románicos, como el de Sant Pere de Rodes, en el Port de la Selva, la Ciudadela de Roses, las ruinas greco-romanas de Empúries, el yacimiento arqueológico más visitado de Cataluña, el núcleo medieval de Pals o de Palamós, el recinto amurallado de Tossa de Mar, o un poco más en el interior, perderse por el inigualable casco antiguo de Girona, con sus calles sinuosas de piedras centenarias, o admirar en Figueres el arte del genio surrealista Salvador Dalí, el gran embajador mundial de la Costa Brava.

Y en el Ampurdán, la zona más castigada por el fuego, se encuentra el pueblo pesquero de La Escala, un lugar privilegiado para la pesca de la anchoa, por ello, desde tiempo inmemorial, tienen fama los salazones que se elaboran con este pescado. Unas tapas de anchoas de La Escala con un buen vino de garnacha del Ampurdán puede ser el momento más feliz del recorrido por esta zonas de la Costa Brava.

Aguas torrenciales en el interior de Valencia


Curiosamente el lugar más castigado por el fuego este verano en la Comunidad Valenciana, es uno de los que disfruta de los más bellos paisajes "acuáticos". Las limpias y cristalinas aguas del río Júcar que atraviesan Cortes de Pallás (tel.: 962517001 www.cortesdepallas.es), haciéndolo navegable, han permitido la creación de la única Ruta Fluvial de la Comunidad Valenciana, y una de las pocas en España, con un recorrido de 14 km. de ida y otros tantos de vuelta recorriendo los "Cañones del Júcar" mientras se disfruta de la flora y la fauna, pudiendo observar cabras montesas, muflones, jabalíes o águilas pescadoras en los cortados de espectacular belleza que se divisan desde la embarcación.

También gracias al agua, es posible admirar otras bellezas de la zona, como los Chorradores de Otonel, un conjunto de continuas cascadas que desaguan en el río Júcar, o las Pozas del Ral, pozas de agua de singular belleza causadas por la erosión fluvial, la Cueva Hermosa, una cavidad de formación cárstica con multitud de salas y hasta el Conjunto Hidroeléctrico de Cortes y La Muela, donde Iberdrola organiza visitas guiadas

Pero el municipio de Cortes de Pallás, el más alejado del resto de las localidades de la Comarca del Valle de Ayora, cuenta también con una interesante arquitectura y un patrimonio cultural que ofrece entre otros, restos de cuatro fortificaciones, entre las que destaca el Castillo de Chirel. 


De estilo gótico, este castillo fue levantado para controlar el tránsito por la vía del río Júcar en la Edad Media, y es el mejor conservado de los cuatro. Se halla enclavado en lo alto de un relieve con grandes cantiles, haciendo éstos de barrera natural defensiva. Desde él se dominan espectaculares vistas tanto del Cañón del Júcar como del término de Cortes. El último tramo para acceder al castillo hay que hacerlo a pie, constituyendo una magnífica ruta de senderismo.

Y si el esfuerzo abre el apetito, lo mejor es animarse a saborear los contundentes platos del lugar, especialmente pensados para la dureza del clima en invierno, como la Olla de Pueblo, Gachamiga, Gachas, Mojete de Agua, Mojete Arrastrao y ajo arriero.

No muy lejos está Andilla (tel.: Tel: 962 72 90 05 www.aytoandilla.es) que también sufrió un voraz incendio que, junto al de Cortes de Pallás, arrasó una superficie superior al de todo el principado de Andorra. Rodean a Andilla parajes tan atractivos y pintorescos como "La Moratica", que bien merecen una excursión o el de Peñaparda, microreserva de gran valor, así como la Fuente del Señor y las Peñas de Dios desde donde se puede otear un horizonte de belleza natural. También interesantes son el Ojo Mar, acueducto y puente medieval próximo al pueblo. Su núcleo histórico estuvo amurallado, aunque actualmente sólo se conserva un portal y restos de la muralla. Posee como elemento a destacar una iglesia parroquial, además de varias ermitas, una dedicada a la Asunción y que conserva cuadros de Ribalta, una colección de casullas medievales, orfebrería, etc.

También aquí la gastronomía es calorífica, ya que incluso suele nevar en invierno. Una buena recomendación es Olla churra, a base de alubias pintas, patata troceada, pencas, col, rabo de cerdo, corvet, oreja, cuello de cordero, aceite y sal. Y después, una buena siesta.

La Gomera, “isla mágica”


Uno de los últimos (esperemos) incendios del verano ha tenido lugar en La bella isla canaria de La Gomera (tel.: 922 14 15 12 www.lagomera.travel) y ha sido uno de los más largos con más de 20 días de llamas e intranquilidad. Justo lo contrario de los que esta isla quiere trasmitir. Tranquila y hermosa, así es La Gomera, llamada la "Isla Mágica". La segunda isla más pequeña de las Islas Canarias, con apenas 20 kilómetros de norte a sur, es un tesoro ecológico, con una costa salpicada de pequeños arenales entre acantilados.

De litoral abrupto y con diminutas playas de arena negra, este enclave es un paraíso para los amantes de la naturaleza. Su paisaje montañoso y accidentado está lleno de contrastes: en pocos kilómetros pasa de valles cubiertos de palmeras a inmensos barrancos; de la aridez costera, con aguas ideales para practicar submarinismo, a una selva fascinante de plantas y árboles.

Sobre todo destaca el Parque Nacional de Garajonay, un bosque de vegetación prehistórica declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Aquí no domina el paisaje volcánico, sino el bosque de laurisilva, casi siempre envuelto entre nieblas. Recorrer los caminos que atraviesan la isla es una experiencia única en la que disfrutar del sosiego. Porque es una isla perfecta para caminar, con excursiones sorprendentes donde domina la naturaleza.

De entre sus muchas tradiciones, llama la atención el silbo: un sistema de comunicación propio de la isla que deletrea las sílabas mediante el silbido y que puede oírse a 3.000 metros de distancia. Durante siglos sus habitantes se comunicaron mediante esta fórmula debido al accidentado relieve, ya que permitía enviar mensajes sencillos de un extremo a otro de los barrancos, sorteando las distancias y dificultades del terreno. Vale la pena asistir a alguna de las exhibiciones y concursos que se celebran actualmente. La UNESCO lo declaró Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad en 2009.

Y no se puede abandonar la Gomera sin probar su sencilla y sabrosa gastronomía, con sus potajes, el queso fresco y la miel de palma, extraída de la palmera. 

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