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sábado, 1 de septiembre de 2012

Historias de La Aldea. "La Maestra Prostituta"

La Aldea de San Nicolás (Gran Canaria), 1 de septiembre de 2012 / Anécdotas - Historias / ASSOPRESS - Juan Carlos Cárdenes Domínguez


Galo Ponte y Escartín fue un aragonés ilustre, magistrado y Ministro de Gracia y Justicia en la época de Primo de Rivera. Visitó el archipiélago canario en 1927 principalmente para dar solución pactada al pleito de La Aldea que estaba en punto muerto desde hacía años.

¿Qué ocurrió en el pleito de La Aldea?

Al promulgarse la Ley de Registros de la Propiedad las fincas se inmatriculan, primera inscripción, en el Registro, lo que inicia el derecho registral del propietario. La fundación de los Registros data de 1861 y sustituye a las Contadurías de Hipotecas. 

Bueno, pues en 1861 el farmacéutico de La Aldea aprovechándose de que los aldeanos eran analfabetos inscribe a su nombre la totalidad del Valle, desde la cumbre hasta el mar, y se va del pueblo para que no lo maten, claro.

El pleito se inicia varios años mas tarde cuando el primer aldeano va a inscribir su casa y tierras y dura más de 50 años con varias vicisitudes judiciales a favor de unos y de otros. Al no tener solución procesal el Ministro de Gracia y Justicia viene en 1927 a dar una solución pactada al problema judicial que esta en vía muerta. Galo Ponte visita varias islas y de camino a La Aldea tiene que pasar por Agaete para ir en barca hasta La Aldea, circunstancia que aprovecha el Alcalde para lanzar al Sr. Ministro una diatriba inolvidable. Le pide una maestra prostituta.

El Alcalde de Agaete tras dar la Bienvenida al Sr. Ministro le ruega que nombre urgentemente una maestra prostituta porque la Sra. Maestra ha muerto hace dos años, los pueblos de alrededor tienen maestra y los niños de Agaete están desatendidos. Por todo lo cual le ruega al Sr. Ministro que nombre urgentemente una maestra prostituta para el pueblo por ser una necesidad social perentoria.

Ministro, Gobernador Civil y otras autoridades se quedan de piedra y con los ojos cuadrados y al distanciarse de ellos el Secretario del Ayuntamiento le dice al Alcalde:

-     ¡Sr. Alcalde, que ha hecho! ¡Es una maestra sustituta, no prostituta!

     A lo que el Alcalde contesta:

-    Si le pido una maestra sustituta al salir del pueblo se le olvida, así se acuerda seguro y al llegar a Madrid firma el nombramiento.

     La historia fue referida por los nietos del Alcalde, de quien es el mérito del suceso.